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miércoles, 20 de octubre de 2010

María Cristina en la ciudad de los sueños


María Cristina Herrera López, una bella, delgada y morena joven de tan solo 19 años, nacida en la Macarena (Meta); victima ella del terrorismo que asola gran parte del territorio Colombiano. Imagina a Bogotá como una ciudad perfecta: museos, bibliotecas, universidades, variedad de restaurantes, vehículos lujosos, gigantescos edificios, oportunidades laborales y académicas para todo quien vivía aquí, personas prestigiosas, un sinfín de elementos que buscaba para salir de esa violencia que día a día vivía en carne propia.

En busca de ese gran sueño, María Cristina decide escapar e ir a cumplirlo. Con muchas ilusiones por delante mezcladas con la tristeza de dejar gran parte de su vida en la Macarena: su familia, su infancia, sus amigos, su escuela, sus profesores; y dejar la guerra tan absurda que tuvo que vivir.

M. Cristina en su huida llevaba consigo una mochila en donde cargaba un poco de dinero que se había ganado con el sudor de su frente en las plantaciones de coca, algunas frutas, y una foto de Bogotá con un recorte de su cara sonriente a un lado de esta. Durante 5 días soporto el viaje a la tan anhelada ciudad, su sueño permitió aguantar un poco de hambre, sed, y por ultimo el frio que encontró a poco tiempo de llegar a la ciudad.

En pie en Bogotá, M. Cristina se siente como un niño en la tienda de dulces. El sueño se había hecho realidad. Ahora solo tenia que buscar la oportunidad de trabajar y si era posible terminar sus estudios de colegio, para acabar de completar su sueño. No obstante M. Cristina esperaba tanto de la tan soñadora ciudad que jamás paso por su cabeza lo negativo que provocaría esta.

Pasaron los días y M. Cristina se le iban derrumbando los sueños que había construido tras la huida de la guerra que afronto. Busco diferentes oportunidades de trabajo pero desafortunadamente no era lo que esperaba. Sus necesidades la encaminaron a pedir limosna en los barrios que a su parecer eran de buena posición económica. Durmió en la calle con indigentes malolientes y desagradables.

El sueño de la ciudad encantadora arranco sus ilusiones de salir adelante honestamente, ahora esa bella mujer que llego a la ciudad iba decayendo frente a las injusticias que se cometían, y que se reflejaban aun mas en la ciudad. Fue tan absurdo para ella mirar que la ciudad tenia cierta similitud con el pueblo que dejo por un sueño, pues la violencia que encontró y que vivió se refleja del mismo modo en la ciudad.

Sin embargo, la ilusión de encontrarse con una ciudad moderna, completa con todos los elementos que la conformaban y que ella soñó fue totalmente cierta. Pues nunca imagino ver en persona esos altos edificios, los museos pero por fuera de ellos, lo mismo las universidades y los restaurantes tan prestigiosos.

Ahora el sueño que encontró fue estar en su pueblo nuevamente, al lado de las personas que hacían parte de su vida, y esperar a que se acabara la guerra que la asolaba a las personas. Y Esperar que las grandes elites económicas miraran a un pueblo que necesita paz y prosperidad. El sueño de crecer fue tan absurdo que M. Cristina dejo a un lado esas ilusiones y decidió mirar más hacia un presente, una realidad imposible de evadir.