

Había una vez un niño llamado David Newton. David era un niño bastante extrovertido y lo caracterizaba su habilidad por el manejo de la resoteria, lo que despertaba envidia en todos sus amigos, y buenos comentarios en el pueblo donde habitaba. La técnica y su buena puntería en la resoteria, hacía que sus padres sintieran orgullo de la habilidad de David, pero sobre todo lo que despertaba mas orgullo eran los elogios que las personas hacían ha David.
El tiempo paso, y David seguía demostrando su habilidad por la resoteria, sin embargo la monotonía de que sus tiros al blanco apuntaban a latas y botellas, decidió cambiar su estrategia y apuntar mejor a las aves que se cruzaban por su camino, ya que son rápidas y se encuentran en movimiento la mayor parte del tiempo. De ahora en adelante las Alondras, Ruiseñor y Jilgueros eran victimas de la habilidad de David, estas especias que caían al suelo sangradas y con su corazón agitado del susto, al final de la jornada David, enterraba sagradamente las diferentes aves.
Muy feliz y mas orgulloso David seguía corriendo detrás de estas aves para cazarlas y satisfacer su habilidad. Sin embargo, los padres de David se enteraron de los malos hechos que estaba realizando David, y decidieron quitarle las armas con que realizabas las malas hazañas, pero sobre todo David aceptando lo ocurrido, los padres tomaron la drástica desicion de mandar a David a la milicia en la Segunda Guerra Mundial.
En la llegada de David a esta nueva vida, hizo que este tomara desiciones que mejoraran su manera de pensar y realizar sus actos. Fueron duros y complejos acontecimientos que David tuvo que pasaran durante la guerra, pero siempre se mantuvo con vida tras ataques de muerte. Muchos de sus compañeros murieron a causa de balas y de hambre, y esos hechos permitieron que David luchara aún mas por su valiosa vida.
Durante los dos años y medio que estuvo en este guerra, los padres de David nunca tuvieron señales de vida de él, ellos en sus momentos de relfexión se arrepentían de haber mandado a David a la dura guerra que día día dejaba miles de muertos, y que la única esperanza que encontraban era orar y tener fé que algún día David llegaría con vida.
David en sus momentos de angustia y miseria por aquellos momentos en que corría a matar a las aves, se arrepentía por causar tanto daño a estos animales, pero también hacia que su espíritu tomara mas fuerzas y ser una soldado capaz de matar a mas de treinta enemigos, con el resultado de ser condecorado como general para seguir con la misión puesta.
Terminando la guerra, David lucho hasta donde mas pudo. Sin embargo una tarde, cuando se encontraba en un escenario de enfrentamientos, David miro al cielo; con la intención de encomendar su vida a Dios. En ese instante de plegaria, pasaba por el hermoso cielo azul una pequeña paloma blanca; y de repente este joven hombre apunto hacía la paloma, sin sentido alguno. La pequeña paloma cayó como uno más del enfrentamiento.
David se acercó deseperadamente a la paloma, su mirada detallo que junto con ella traía un papel. David con gran curiosidad tomo el papel, lo abrió rápidamente leyó lo que decía en la carta. David desesperado, golpeando su cabeza bruscamente por el error que había cometido en disparar a las aves. Pues la líneas de la carta anunciaban que sus enemigos no resistía mas, y que por parte de ellos la guerra se acababa.
David llevo de inmediato la carta a sus superiores, y explicando de como había llegado esta a manos de él. Los superiores de David mandaron a terminar con la vida de ese valiente joven por lo ocurrido con la paloma mensajera, pues ese animal fue el símbolo de paz para que se terminara la guerra y no le hallaron sentido del porque David la mato.
El día en que David se fue de este mundo, multitudes de aves volaron durante varias horas en la casa de los padres de David, tal vez se despedían de este temeroso joven el cuál jamas volvería hacerles daño.
FIN.